La dermatitis atópica (DA), también llamada eccema, es un trastorno altamente prurítico, crónico, recidivante e inflamatorio de la piel.1 Es la enfermedad inflamatoria más común en los niños y afecta hasta un 20% de los niños en todos el mundo.2
Las primeras manifestaciones de la DA suelen aparecer temprano y son el paso inicial hacia la llamada ‘marcha atópica’ - que precede a otras enfermedades alérgicas como el asma o la rinitis alérgica.3
Los síntomas de la DA en los bebés incluyen parches de piel color rojo o café, resecos, agrietados, escamosos, o escozor en la piel, especialmente por la noche.3 Aunque la DA puede aparecer casi en cualquier parte del cuerpo, en los bebés aparece como pequeños bultos en las mejillas.
Suele ser una enfermedad episódica de exacerbaciones (brotes, que se pueden presentar hasta 2 o 3 veces al mes) seguidas por remisiones, pero también puede ser continua.4 Puede tener un componente genético que hace que la piel sea susceptible a desencadenantes, incluyendo irritantes y alergenos, que pueden empeorar el eccema.4